Nuevas fotografías de half track y otros vehículos.

A las fotos  y detalles de los vehículos utilizados por la 2DB de Leclerc, y por tanto por La Nueve, que aparecen en el enlace que os adjunto:

Vehículos de La Nueve

 

añado nuevas fotos que espero os gusten.

 

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Nuevas fotos del jeep de Dronne “Mort Aux Cons 2” Fotos: Archivo AUTOR

dronne con champaña

FOTO: GETTY

 

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EL “RESISTENCE” FOTO: FAMILIA BERNAL

Cap serrat nuevaCAP SERRAT: Foto: archivo autor.

CAP SERRAT Nº 409423

El Tatra de Granell y detrás el CAP SERRAT. Foto: archivo autor.

El Tunise 43 conCampos al mando

EL “Tunise 43” con Campos al mando. Foto: Archivo autor.

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El “Guernica”, en el momento de responde a los disparos durante el desfile del día 26 de agosto 1944. Foto: Archivo del autor.

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“Almiral Buiza”. Foto: Archivo autor.

Teruel en la plaza

El “Teruel” en la plaza del ayuntamiento. Archivo del autor.

SANTANDER DE VICENTE SANCHÍS

El “Santander” con Vicente Sanchís. Foto de la familia Sanchís.

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Esperando LA REVISTA DE DEGAULLE (No es la Nueve)

Los Cosacos y Don QUIJOTE

Esos sí son de La Nueve: “Les Cosaques” y “Don Quixotte”. Foto: archivo autor.

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No sólo los Half Track tenían nombres españoles, aquí vemos un camión DODGE con el nombre GUIPUZCOA. Con lo que se confirma la teoría de los BELCHITE o  EXTREMADURA. La foto es probablemente de Roger-Viollet.

 

El alférez (Sous/lieutenant ) Garcés de La Nueve

Homenaje a un gran hombre.

Mañana 30 de enero se cumple el 107 aniversario del nacimiento de un gran héroe de La Nueve: Martín Bernal, uno de los protagonistas de la novela. Leed su historia en el siguiente enlace:

Martín Bernal (Garcés)

 

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recibiendo la legión de honor

RECIBIENDO LA LEGIÓN DE HONOR. Foto de la familia Vaquero- Garcés, por favor no reproducir sin autorización.

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Preparando el aaslto a la Telefónica el día 25 de agosto de 1944. En el centro el capitán Dronne. A la derecha Amado Granell y a la izquierda Martín Bernal (Garcés), al fondo el soldado Pirlian.

 

 

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Martín Bernal en el desfile del día 26. La Nueve fue la compañía que protegió a De Gaulle en el desfile, por petición del propio general. Martín había ganado el día anterior la Cruz de Guerra por su acción de la Telefónica.

 

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Carta autografiada por Martín Bernal a su familia en España comentando su gesta en ocasión de la concesión de la Legión de Honor el 25 de junio de 1987. El half track que rotula como Ebro (L’Ebre) es en realidad el RESISTANCE

Por favor, no reproducir el presente documento sin autorización previa de la familia Bernal – Garcés.

Este documento confirma la existencia del half-track Belchite.

 

Madame Sitrì

Uno de los personajes de novela es una livornesa, madame Sitrì, que dirige el burdel más famoso de Livorno. La historia de la bella madame y su burdel livornés, la podéis leer en este enlace de esta misma página.

Sitrì y su casino

Sin embargo hoy quiero comunicaros que la pasada semana adquirí uno de los grabados del famoso pintor Renato Natali (Livorno 1883-1979) y que representa a la dama en cuestión. Como podéis observar en el margen izquierdo es el 36 de 50 grabados del original de Natali, cuya firma aparece en el margen derecho.

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Incluso un cantautor iteliano, Bobo Rondelli compuso hace unos años una canción referida a Sitrì y la Bella Livorno:

Sogna l’anima in pena di inabissarsi
In fondo agli occhi della sirena
Verdi come l’assenzio
Che la notte brilla sul mare nei porti
Cantava quel marinaio che dalla mia terra
Non volle salpare

Viaggio d’andata senza ritorno
Bella Livorno, mi fermo qui
Dentro a un bordello come apparì

Soldati poveri cristi
Vanno al calvario col fucile in mano
Qualcuno dal paradiso
Volle passare senza ammazzare

Viaggio d’andata senza ritorno
Bella livorno, mi fermo qui
Verso l’inferno o al paradiso
Come al bordello madame Sitrì

Lo que en castellano viene a decir:

Sueño, el alma en riesgo de hundirse

en el fondo de los ojos de la sirena.

Verdes como la absenta.

Esta noche brilla, como el mar en el puerto…

Aquel marinero cantaba desde mi tierra,

no quería navegar.

Viaje de ida sin regreso

Bella Livorno me quedo aquí.

Dentro de un burdel como los de París.

Soldados… pobres cristos,

van al Calvario con fusil en mano

Alguno al Paraíso

quisiera ir sin matar.

Viaje de ida sin regreso

Bella Livorno me quedo aquí.

En el Infierno o en el Paraiso…

como en el burdel  madame Sitrì.

 

 Parte de la historia de madame Sitrì y la de su época, la podéis encontrar en Pingüinos en París,  no os lo deberíais perder.

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La Nueve en la Sexta

Ayer la Sexta hizo un interesante programa de los españoles que lucharon en la II Guerra Mundial. Entre el relato general se hizo hincapié en la liberación de París por parte de La Nueve, hechos que aparecen relatados en  “Pingüinos en París”.

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https://www.lasexta.com/programas/sexta-columna/noticias/paris-fue-liberada-por-soldados-espanoles-la-parte-de-la-historia-que-francia-borro-durante-60-anos_201810195bca3a710cf2fd517384fc84.html

La Sexta

El programa contó con la aparición de mi amiga Evelyn Mesquida autora de La Nueve y prologuista de mi novela.

Fue un programa reivindicativo y muy entretenido con algunos errores de bulto, pero muy significativo después de tantos años de olvido. Uno de los gazapos de los guionistas de la Sexta fue insistir e insistir en llamar tanques a los carros de combate y a los half track que eran los que llevaban nombres españoles en sus carrocerías. Podéis verlos a todos en esta misma página en el siguiente enlace.

Los vehículos de La Nueve

Almiral Buiza, Manuel Morillas

 

Otro de los gazapos de la Sexta fue el de hablar de “olvidos injustos” cuando mencionaron a Armando Granell, segundo de La Nueve, mostrando una foto con el capitán Dronne preparando el asalto a la Telefónica de París  y “olvidaron” que otro de los oficiales que aparecen en la misma foto era Martín Bernal, apodado Garcés, un zaragozano que recibió varias cruces de guerra, una de ellas por el asalto que estaban planeando y que, posteriormente, fue nombrado caballero de la Legión de Honor por sus heroicidades en la Segunda División Blindada de Leclerc y concretamente  en La Nueve. 

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El jeep de Dronne, con gorra de oficial, a su derecha, apoyado en el vehículo, Martín Bernal; a su izquierda, de pie, Amado Granell y el soldado Perlian. (foto archivo autor)

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Amado Granell encabezó el desfile del día 26 a bordo de su Tatra, seguido del Santander. Algo más atrás estaba Martín, a bordo del half- track Teruel.

Para conocer la historia de Martín Bernal

 

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Treinta años del fallecimiento de Joan Pujol

El pasado día diez de octubre se cumplieron treinta años del fallecimiento de Joan Pujol, personaje de “Pingüinos en París” y uno de los grandes espías del siglo XX.

 

Para leer su historia

 

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Foto familiar de antes de la Guerra Civil Española.

 

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En el centro, con dos amigos antes de la Guerra Civil. Foto del Diario Vasco

Joan Pujol García, con uniforme del 7° regimiento de artillería liviana español, durante su servicio militar en 1931, antes del estallido de la guerra civil.

Durante su servicio militar en 1931.

 

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Pujol y su primera esposa Araceli, ambos personajes de la novela.

 

 

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Con su esposa Araceli.

 

 

 

Identificación de Araceli González, hecha pública este miércoles por el Archivo Nacional Británico.

 

Las fichas consulares  tapaderas de Araceli y Joan Pujol.

 

Joan Pujol “Garbo”, cuando trabajaba para el MI5 con el nombre en clave “Garbo”

Como “Garbo” el nombre clave que le dio el MI5

 

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Con Araceli en Venezuela donde emigraron de incógnito terminada la Guerra Mundial en 1945.

 

 

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Su pasaporte en el exilio venezolano.

 

 

 

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Condecorado por los ingleses a su vuelta a Europa. Palacio de Buckingham 1984

 

 

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A su regreso a Europa después del largo exilio. Embajada alemana. Año 1984

 

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Joan Pujol García en 1984, durante su entrevista en TV3

 

Joan Pujol García, alias "Garbo". Doble agente español al servicio de los británicos en la segunda guerra mundial. Caracas, 23-06-1986 (PEDRO GARRIDO / ARCHIVO EL NACIONAL)

ARCHIVO EL NACIONAL. Caracas 1986

 

14 de septiembre en la Cartuja Baja, Zaragoza.

Hoy 14 de septiembre es el aniversario de unas muertes dolorosas e inútiles ocurridas en el barrio de la Cartuja Baja de Zaragoza. En Pingüinos en París relato esta historia y quiero que sirva de homenaje a los que murieron y para que jamás vuelva a repetirse.

 La Cartuja, Zaragoza, 1936. La huida

Manuel Garcés, Martín y Paco prepararon lo imprescindible para escapar de la Zaragoza ocupada. Sabían que, apenas una docena de kilómetros al este, se encontrarían con las milicias anarquistas procedentes de Barcelona que pretendían reconquistar la capital maña. Así que decidieron tratar de llegar a Pina de Ebro en poder de la Columna Durruti. Hablaron con el alcalde socialista del barrio, Vicente Martínez.
– Deberíamos irnos todos, esta gente fusila a mansalva – le dijo Martín.
– No podemos abandonar a nuestras familias. Supongo que, después
de este agosto de pesadilla, se les habrá calmado la sed de sangre.
No hemos hecho nada, salvo tener ideas propias – respondió el alcalde.
– Ahí les duele. Cualquier idea que no sea fascista no la entienden.
– Hasta ahora no ha habido represalias en La Cartuja.
– Sí, aunque los falangistas de María de Huerva buscan acojonar a toda la periferia.
– Eso es cierto, aun así, nos quedamos. Solo puedo desearos que tengáis cuidado con las patrullas y mucha suerte.
– Lo intentaremos.

Martín lo tenía ya hablado hacía varias semanas con Carmen, ella y las niñas abandonarían La Cartuja y se trasladaría a la calle Triana de Zaragoza en el barrio de Torrero, donde vivían los padres de Martín. Besó a las niñas y prometió a Carmen que en cuanto terminara la guerra volverían a estar juntos en una República consolidada y libre de golpistas. Se reunió con Paco y Manuel y empezaron a andar hacia aquella frontera que separaba dos concepciones de vida; el barrio cartujano fue quedando escondido entre las primeras penumbras.
Tenían que recorrer unos cuarenta kilómetros, siempre paralelos a la carretera de Castellón, sin acercarse demasiado a las poblaciones. Seguirían la ribera del Ebro por la zona de los galachos y pasarían al otro lado por un frente de guerra que partía en dos todo Aragón. Era una primera línea de combate que dividía dos mundos radicalmente opuestos en una franja de apenas cinco o seis kilómetros.
En el oeste, los sublevados imponían el terror del régimen fascista de Burgos, devolviendo las tierras y los privilegios a gentes que nunca las habían amado, por lo menos no tanto como los agricultores.
Un mundo piramidal cuyo símbolo era la cruz y la espada,
dos dignos iconos que, en manos equivocadas, son el tripalium entendido como instrumento de explotación y tortura para obreros y campesinos, como en la antigua Roma lo fue para los esclavos. En el este, pueblos que abrazaban las ideas más avanzadas del comunismo libertario, colectivización, anulación de la propiedad y agnosticismo o ateísmo y cuyo símbolo era la bandera negra y roja del anarquismo y que entendían el tripalium como la etimología de la palabra trabajo.

En La Cartuja, Teodoro Moreno Ginés, jornalero y militante de la CNT, se hallaba de visita a sus hermanos para ayudarles en unas obras familiares. Vivía en Barcelona hacía ya unos cuantos años, y pasar un tiempo en su lugar de origen le pareció una excelente idea. La sublevación militar le pilló tomándose unos vinos en el Casino Republicano con los Clavería, amigos de infancia y de charanga. No podía regresar a Barcelona sin atravesar aquella frontera que separaba dos concepciones sociales radicalmente opuestas y decidió esperar acontecimientos.
El lunes 14 de septiembre amaneció tranquilo y despejado. El barrio zaragozano olía a pan recién hecho. Un hombre lo traía de Zaragoza para que su cuñado lo vendiera en la pequeña panadería del barrio. Era un tipo sencillo que todavía no tenía claro cuál era la situación que estaba viviendo la ciudad; él se limitaba a hacer su trabajo diario.
Sobre las diez de la mañana apareció una camioneta con varios hombres con monos de guardias civiles que traían una lista con nombres, a buen seguro fruto de una delación. Primero fueron a por el alcalde Vicente Martínez y le detuvieron. Luego, se dirigieron a la tienda que regentaba Florentín Clavería, en la que se vendía desde una aguja hasta un tonel, le pillaron entre tomates y verduras que ofrecía a unas clientas. Corrió la alarma por todo el barrio. Los supuestos componentes de la Benemérita encaminaron sus tristes pasos a la vivienda de los Moreno, conocidos cenetistas. La casa estaba al otro lado de la carretera entre dos graveras de cerca de cinco metros de profundidad y del tamaño de un campo de fútbol. Era una casa de campo de un solo piso, como las que representa cualquier niño en la escuela. Techo de tejas rojas de dos vertientes, una puerta central, una ventana superior en la fachada y una gran higuera al lado.

Advertidos por algunos vecinos los Moreno se escondieron en las ramas protectoras de la higuera. El suboficial al mando llamó al portón con brusquedad. Abrió una mujer con aspecto asustado.
– ¿Eusebio Gómez y Manuel Moreno? – dijo, sin tan siquiera identificarse.
– Están regando los campos… En el Pedregal o en Peñas Abantos.
El cabecilla de grupo la miró con incredulidad. Toda la escena era contemplada desde la higuera por Eusebio y Manuel que apenas respiraban. El suboficial hizo una señal para que dos de sus hombres entraran en la casa. Al cabo de unos minutos aparecieron de nuevo.
– No hay nadie – dijeron, encogiendo los hombros.
– Bien, en cuanto aparezcan que se presenten en la plaza. Si no, volveremos a por ellos – amenazó el sargento a las asustadas esposas.
Salió el grupo, un tanto frustrado por lo infructuoso de la búsqueda,
y como una burla del destino se toparon con Teodoro que iba a advertir a sus hermanos.
Una camioneta de puertas amarillas, custodiada por dos números de la benemérita, esperaba en la plaza. Obligaron a subir al alcalde y a los otros dos arrestados. Apareció otro piquete con el presidente y el secretario del Casino Republicano y el panadero zaragozano que, por un error de identidad y pese a su insistencia de que estaba allí solo de paso, había sido también apresado, “Yo soy Eduardo”, repetía atemorizado. Por último, cumplimentaron su ingrato cometido con la detención del practicante del barrio Manuel Gutiérrez, que era miembro del PCE. Se les dijo que iban a ser interrogados en Zaragoza. Mientras tanto, Manuel Moreno y Eusebio Gómez
bajaron del árbol, cogieron cuatro cosas y escaparon a Torrecillas para intentar llegar a la zona republicana.
La camioneta con los presos tomó dirección a la capital, hacia el barrio de Torrero. Los prisioneros sintieron una incontenible angustia al ver la silueta de cárcel. Sin embargo, la comitiva prosiguió su marcha por la carretera de Valencia. Atravesaron varias localidades hasta llegar a María de Huerva, entonces se desviaron dejando atrás los arrabales del pueblo. El camión se detuvo en el lado izquierdo del llamado Barranco Salado en un punto de la intersección de la vía del ferrocarril. Los pretendidos guardias civiles descendieron del vehículo, abrieron el portón para que bajasen los detenidos y sin mediar palabra fusilaron a todos los prisioneros.
En aquel mismo momento Manuel Garcés, Martín y Paco Bernal
llegaban a un meandro de escasa profundidad, pese a la crecida
que había tenido lugar aquella primavera. Una vez en la orilla republicana, entre Osera y Pina, esperaron los primeros destellos del amanecer; hubiese sido muy arriesgado tratar de encontrar a las milicias por la noche. Así que, al aparecer las primeras luces, enarbolaron una bandera blanca y otra cenetista y caminaron unos cientos metros hasta que una patrulla de la columna Durruti les dio el alto. “Salud, camaradas, tierra y libertad”, gritó Martín. Apenas dos horas después ya eran miembros de las fuerzas anarcosindicalistas de Aragón.
Por su parte, Manuel Moreno y Eusebio Gómez tuvieron menos suerte. Se despertaron al amanecer para proseguir su camino. Habían dormido al raso y estaban entumecidos. Cargaron el macuto y prosiguieron en dirección este; desconocían el fatal final de sus parientes y vecinos. Les pareció ver una nube de polvo que se acercaba por el camino y se escondieron en un desnivel cercano.
La polvareda tomó la forma de un vehículo. Detuvieron el latir de sus corazones con la esperanza de que, quien fuese, pasara de largo y pudieran proseguir su huida. Por fatalidad uno de los ocupantes de la camioneta les vio. Trataron de correr campo a través, pero otro grupo de guardias civiles uniformados les cerró el paso. Cabizbajos,
subieron a la camioneta que ronroneó sobre la tierra seca mientras daba la vuelta en dirección Zaragoza. Esta vez el destino fue la cárcel de Torrero, donde les esperaría una parodia de juicio y la pena de muerte. Años después, podrían contar a sus hijos sus estancias carcelarias, la sorprendente conmutación de la máxima pena y la angustia de aquel terrible día. El destino les permitió ser la voz de los otros seis, injustamente ejecutados.
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Justicia y reconocimiento para Luz Long

Hoy he cursado al Comité Olímpico Internacional la siguiente petición:

 

Estimados señores:

En una de mis novelas, Pingüinos en París, aparece como personaje el atleta alemán Luz Long, concretamente se describe su muerte en le frente de Sicilia en julio de 1943, para denunciar la injusticia de las guerras.

La novela tiene un página:   https://pinguinosenparis.com/, en la que aparecen noticias relacionadas con la novela y sus personajes. En una de las entradas escribí sobre Luz Long relatando su espíritu olímpico y su comportamiento durante la Olimpiada de 1936: https://pinguinosenparis.com/2017/04/27/luz-long-en-pinguinos-en-paris/. Añadí que el atleta, según consta en sus archivos y en distintas páginas de Internet, había sido galardonado, a título póstumo, con la primera medalla Pierre de Coubertin en el año 1964.

Mi sorpresa fue cuando recibí notificación por parte de la nuera y el hijo de Luz Long, autores del libro: Luz Long- eine Sportlerkarriere in Drietten Reich, comunicándome que nunca habían recibido ni la medalla, ni ninguna comunicación ni invitación a tal acto:    https://pinguinosenparis.com/2018/02/05/sobre-luz-long/, pese a las reclamaciones hechas por la familia al Sr. Bach Presidente entonces del Deutscher Sport Bund, y hoy presidente del COI, nunca han recibido respuesta.

Solicito sea revisada en el historial olímpico y en el de la medalla Pierre Coubertin, la concesión de esta distinción a Luz Long y coincidiendo en julio con el aniversario de su muerte  se comunique oficialmente a su familia y a los medios de comunicación olímpicos y sociales en reconocimiento al espíritu olímpico del atleta alemán. Les ruego, en virtud de los valores del olimpismo y de la justicia, una respuesta positiva a mi escrito. Atentamente:

Jordi Martínez Brotons

(Jordi Siracusa)

“Lo mejor que tienen los sueños es que se pueden hacer realidad”

Barón Pierre de Coubertain (1863 – 1937). Padre de los Juegos Olímpicos modernos.

… lo malo de la burocracia es que no sabe soñar.

Jordi Siracusa.

Sommerolympiade, Siegerehrung Weitsprung

Olympische Spiele 1936 in Berlin, Siegerehrung im Weitsprung: Mitte Owens (USA) 1., links: Tajima (Japan) 3., rechts Long (Deutschland) 2., Zentralbild/Hoffmann

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Tumba de Luz Long.

La toma del Nido del Águila de Hitler.

Aunque la novela Pingüinos en París termina con la liberación de la capital francesa por La Nueve, la famosa compañía siguió combatiendo por Europa hasta el final de la guerra. Uno de sus últimos episodios fue la llegada de la 2DB hasta Berchtesgaden en los Alpes Austriacos, y la toma de Berghof y el Nido del Águila del dictador nazi, ahora hará setenta y tres  años.

 

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Hitler desde su atalaya de Berghof

Recostada sobre el cerro Obersaizberg y cercana a la ciudad bávara de Berchtesgaden, situada a más de  1.800 metros de altura, se encuentra Berghof, el lugar donde el Partido Nazi (Martín Bormann fue el gran maestro de obras) modernizó el antiguo chalet de Hitler convirtiéndolo en el segundo cuartel general de dictador. En los mismos parajes y con ocasión de su 50 cumpleaños, le obsequiaron con el famoso chalet Adierhorst (Nido del Águila), situado en la cumbre del monte Kehistein, a 2000 metros. El Berghof y el  Adierhorst estaban comunicados por un camino asfaltado de 7 kilómetros y  se ascendía al Nido del Águila por un ascensor adicional enclavado en la roca viva, provisto de ventilación especial.

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Entrada de Berghof en Obersaizberg.

Existe mucha controversia sobre quienes fueron los primeros en alcanzar la residencia del jerarca nazi. Los franceses asegurar que fue el capitán Touyéres de la 2DB quien llegó el primero a la residencia hitleriana. Esta versión queda ampliada cuando la crónicas cuentan que las secciones 1 y 2 de La Nueve le acompañaron a su llegada a Berghof.  Como así cuenta Moreno y Martín Bernal, jefes de ambas secciones.

El caso es que, por aquel entonces, ya sólo restaban 16 españoles en La Nueve de los 146 que desembarcaron en Utah en julio del 44. Algo más de setenta de ellos curaban sus heridas en distintos hospitales aliados y el resto descansaba eternamente en los frentes de batalla desde Écouché a Inzell y Weissbach .

Dicen los franceses:  Sin perder tiempo, en cuanto se le autorizó, el capitán Touyéres tomó el volante de su Jeep “FRANCE”, conducido por François Borg, un francés de Túnez,  sube a OBERSALZBERG por una carretera muy sinuosa. No hay rastro de ninguna presencia estadounidense.,,

El capitán Touyéres  y el brigada Borg continúan la ascensión. Encuentran una columna de las Juventudes Hitlerianas con 30 componentes blandiendo una bandera blanca. Touyéres   les hace tirar sus armas al barranco y bajar a Berchtesgaden…

Touyéres  y Borg continúan su ascenso y llegan al corazón mismo de la guarida de Hitler en Berghof.

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Berghof Foto: Librería del Estado de Baviera.

 

Por su parte, los norteamericanos aseguran que:  El 4 de mayo, el Tercera División de Infantería llegó a la ciudad balneario de Berchtesgaden y de allí tomó un camino estrecho, girando a unas pocas millas hasta Obersalzberg,  Y manifiestan que cuando llegaron los franceses el 7º regimiento de la 3ª Division de Infantería, ya estaba allí.

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Tropas norteamericanas en el Nido del águila

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Según Pratt Sherman, el teniente coronel de Ejército de los EE.UU. comandante de la compañía L del 7 reg. de Infantería, los franceses llegaron 4 horas después y los de la airborne101, 16 horas mas tarde. Los norteamericanos quedaron como fuerza de ocupación de Obersalzberg y  convierten la zona y en particular Berghof en un lugar de reposo para las tropas  yankees.

norteamericanos en el Nido

 

Berghof 25 avril 45 bombarde

 

El caso es que Federico Moreno y Martín Bernal cuentan que sus secciones tienen que vencer una dura resistencia en el pueblo de Inzell y destruir un puente en Weissbach y luego (probablemente el 3 de mayo) llegan con Touyéres  con sus secciones a Berghof y al Nido del Águila, donde Bernal se desbebe en el sillón de Hitler, ese floreado que aparece en todos los reportajes, anécdota contada repetidamente a sus familiares de Zaragoza ,que a su vez me la han contado a mí.  Otro componente la La Nueve se queda con el ajedrez del dictador, que luego vende a un soldado norteamericano. Ángel Rodriguez Leira, López Cariño, el mejor cañonero de  La Nueve, se quedó con las sábanas de Hitler. También me costa, porque me lo ha contado su hijo, residente en la Isla de la Reunión, que su padre, Sanchís,  guardó un juego de té de Berghof que él todavía conserva.  Lo que demuestra que los de La Nueve fueron de los primeros en llegar… o los más rápidos.

Nido del Aguila

Dibujo del propio Hitler del interior del Nido del águila, con el famoso sillón floreado de Bernal.

Resultado de imagen de Toma del Nido del Águila por los aliados

El sábado 5 de mayo una gran bandera tricolor cuelga, al fin, sobre el Nido del Águila.

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El lugar en la actualidad.

 

Easy Company