El general Patton en Pingüinos en París

El general Patton es uno de los personajes que aparecen en mi novela Pingüinos en París (Bajo dos tricolores). El carismático personaje vivirá en el libro sus triunfos africanos, el desembarco de Sicilia y su ostracismo en la isla por orden de su amigo y jefe Dwight D. Eisenhower.  Mientras tanto el general… dirigía la invasión aliada de la Italia continental.

No obstante, Patton tuvo de nuevo su oportunidad en el asalto a Europa, pese a no intervenir en el desembarco de Normandía.  Dirigió a sus tropas hasta llegar al mismo corazón de Babiera y Checoslovaquia llegando hasta Pilsen con intención de llegar a Praga antes que los rusos. Sin embargo,  recibió la orden directa de Eisenhower de detenerse.  Sus soflamas anticomunistas y su deseo de continuar la guerra contra los aliados de la U.R.S.S., le convirtieron en un militar incómodo y políticamente incorrecto.

Murió el 21 de diciembre de 1945 víctima de un extraño accidente de circulación a los pocos meses de acabar la guerra. Según algunas versiones, su Cadillac fue embestido por un camión que se dio a la fuga – cosa muy improbable porque está comprobado que fue un camión militar de las tropas de ocupación – y que la ambulancia en la que trasladaban a Patton fue a su vez embestida por otro vehículo. Otras versiones aseguran que después del aparatoso accidente los ocupantes del vehículo  y el general apenas sufrieron rasguños.  y que fue un francotirador quien hirió a Patton en el cuello – herida que no aparece en su informe médico  y sí la de la cabeza-, pero que durante su recuperación murió en el hospital. Algunos autores, como el historiador y escritor Robert Wilcox, confiesan haber hablado con Douglas Bazata el francotirador en cuestión, quien aseguraba haber obrado por orden de la OSS antecesora de la CIA, pero otros lo desmienten. También existe la teoría de un atentado de los soviéticos.

Ante tantas teorías conspirativas, la respuesta puede ser la más sencilla: un accidente automovilístico con un camión conducido por el sargento Thomson. El ingreso en el hospital Heildelberg Center con una herida en la cabeza y la muerte del general por complicaciones hospitalarias.

 

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George Smith Patton, Jr.  Nació en San Gabriel, California el 11 de noviembre de  1885 y falleció en Heidelberg, Alemania el 21 de diciembre de 1945. General norteamericano famoso por su fuerte carácter y por considerar los carros de combate el arma más importante de las tropas de asalto. Mandó unidades blindadas en los combates de África del Norte; durante la invasión de Sicilia ; y en el frente europeo. Entre el Cuerpo de Ejército bajo su mando se encontraba la División Leclrec y por ende La Nueve.

A la mañana siguiente, los soldados del 180 estaban deseosos de entrar en combate. Compton se dirigió de nuevo a su compañía. “Recordad las palabras del general” – dijo refiriéndose a lo predicado por George Patton antes del comienzo de la invasión: “Cuando un fascista o un nazi se rindan apuntad entre la cuarta y quinta costilla y disparad.”

Patton había ganado la carrera de Mesina, la 3ª División de Infantería americana entró en la ciudad cuando de su puerto partían las últimas embarcaciones de hombres y material para la Italia continental. Fue una victoria completa, aunque pírrica.  Más de 100.000 hombres y 10.000 vehículos de las tropas del Eje habían pasado el estrecho. Eisenhower no quedó demasiado satisfecho con la actuación del general George Smith Patton en la campaña, sobre todo cuando llegaron a sus oídos ciertos abusos del viejo “sangre y agallas” a sus propios hombres y la masacre cometida en Biscari por del capitán Compton a la que se unía otra escabechina realizada en el mismo lugar por el sargento Horace West. Ambas, promovidas por las arengas y la soberbia de Patton. “Dadles en el hígado. Nos reconocerán como matadores, y los matadores son inmortales”, repetía a sus hombres.

 Así que el general en jefe de las fuerzas aliadas, Eisenhower, a pesar de ser su amigo, decidió bajarle un poco los humos y dejar a su exaltado general en Sicilia y relevarle del mando del VII Ejército en las vísperas de la invasión del continente por las tropas angloamericanas. Patton recibió la noticia en uno de sus períodos de inestabilidad emocional y pidió a su estado mayor que localizara un lugar donde aislarse mientras le retenían en Sicilia. Uno de sus coroneles le sugirió el nombre de un pueblecito de la Ragusa donde había sido muy bien acogido. 

Extractos de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

 

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Patton en GELA (Sicilia) julio 1943

Patton

Patton se incorporó para brindar, estaba un tanto chispeado por el vino y deseoso de impresionar a su anfitriona. Ella lo contemplaba sobrecogida, era consciente de que a sus cincuenta y tres años ya no era una jovencita y, a pesar de ello, todavía sabía sacar provecho a su belleza y elegancia. Se dijo a sí misma que aquel hombretón con pinta de vaquero de película de Hollywood, de cabeza cónica, mirada penetrante y aspecto de ricachón californiano podía ser un buen compañero de juegos.

– Por la conquista de Europa – brindó Patton alzando su copa.

-Y por la libertad – añadió Alfonso en inglés.

Patton le miró condescendiente y se limitó a gustar de nuevo el vino Nero d,Avola de la cercana Siracusa.

-Tengo entendido que es usted… socialista.

-Sí mi general.

-¿Tienen mucho que ver con los comunistas?

-Son de la misma cepa. Aunque de aromas distintos.

-Ya – dijo Patton dando un trago y tomando asiento…

Extractos de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

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Fotografía de Patton con el general Bradley  de William Alexander Scott III. Ohrdruf, [Thuringia] Alemania,  12 abril de 1945

 

Aquella noche descubrieron afinidades políticas entre el general y don Cornelio y ciertas inclinaciones emotivas entre doña Desiderata y su invitado. No había transcurrido una semana cuando el general de la moderna caballería blindada pudo cabalgar sobre el todavía lozano cuerpo de su anfitriona y contarle sus aventuras, desde sus correrías por Méjico, en las que había matado a Julio Cárdenas, un general de Villa, a su quinto puesto en el pentatlón moderno de las Olimpiadas de Estocolmo.

En realidad gané yo. Aquellos jueces no vieron que no había fallado mi segundo tiro, sino que la bala se había colado por el mismo agujero que la primera – repetía con orgullo.

-Querido, a mí no me importa nada que dispares dos veces al mismo agujero – le decía Desiderata.

Extracto de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

 

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Patton contra Mas Latrie de Francia en los juegos Olímpicos de 1912 Photo: IOC

 

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Entierro de Patton

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Con su famoso Colt al cinto.

Presentaciones de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

Presentación en Utebo. Tuve una excelente presentadora: Rosa Magallón y una no menos excelente organizadora: Mará Luisa García.

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Presentación en el barrio de Torrero de Zaragoza con la actuación del Coro Libertario de la República independiente de Torrero. Genial

 

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Y ayer tuvo lugar la presentación de la novela en La Cartuja (Zaragoza), en su precioso Refectorio. El acto fue magnífico y emocionante con la presencia de Felix Moreno en la mesa y las actuaciones del Trío Sonors, que interpretó la “Vie en rose” y “Arde París”, la de Jesús Escartín Otín que recitó maravillosamente el poema “Soldado” de Goytisolo y la del grupo Adebán, que, entre otras, cantó: “Rosa la dinamitera”. Posteriormente disfrutamos de la formidable actuación del grupo Capitán Mundo. Todo un espectáculo. Mi agradecimiento a la AAVV Jeronima Zaparta de La Cartuja y a su ayuntamiento, a Yolanda que vendió casi todos los ejemplares de la novela y a todos los participantes y asistentes. Y por supuesto a Ana, autora de todas las fotografías.

Bajo dos tricolores.

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El Trío Sonors

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 Felix Moreno me presentó en el acto.
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 El escenario del Refectorio de la antigua Cartuja de la Concepción. Magnífico auditorio actualmente.
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El público de La Cartuja. Gracias.
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Las dos tricolores y el banderín de La Nueve.
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Respondiendo a las preguntas del público.
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Jesús Escartín recitando a Goytisolo.
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El gupo Adebán interpretó a Lorca: “Rosa la dinamitera”
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Yolanda vendió casi todos los libros.

LA BATALLA DE TERUEL

LA BATALLA DE TERUEL EN PINGÜINOS EN PARÍS (BAJO DOS TRICOLORES)

Tal día como hoy, un 15 de diciembre de 1937 se iniciaba la Batalla de Teruel. Un combate en el que, además del enemigo, ambos bandos tuvieron que enfrentarse a un enemigo común: el frío. La ofensiva republicana, tenía por objeto evitar que los franquistas continuaran  su avance hacia el Mediterráneo y cortaran en dos la zona republicana. El ataque se inició a las 15h., bajo una intensa nevada  y sin preparación artillera para no alertar a la guarnición. El día 22 entraban los gubernamentales en la ciudad, se luchó calle por calle, y casa por casa. Para Navidad había cesado toda defensa golpista y la bandera republicana ondeaba en la capital turolense.

La Batalla de Teruel es recreada, contada y  sentida en las páginas de mi novela.

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Tropas republicanas entrando en Teruel. Foto: Alfonso Sánchez

 La ciudad de Teruel era el paradigma de un frente de guerra total. Ambos bandos tenían que soportar los veinte grados bajo cero de aquel diciembre. Era la batalla del frío. Los republicanos habían conseguido tomarla al iniciarse el nuevo año, calle por calle, edificio por edificio y casa por casa, capturado más de tres mil prisioneros. La moral estaba alta. Hugo y su compañía, encuadrada dentro del llamado Ejército de Levante, vigilaban el posible intento de recuperar la ciudad por los numerosos refuerzos de los sublevados llegados a la zona. Para los golpistas no solo era una cuestión de prestigio reconquistar Teruel, aquel era el punto de partida para avanzar hasta Castellón y llegar al Mediterráneo. Franco estaba furioso, su pretendido asalto final a Madrid partiendo de una ofensiva por Guadalajara tendría que esperar, si no quería que se hundiese el frente de Aragón.

Los soldados se cubrían con largos capotes, gorros de lana, incluso con mantas. El frío era un enemigo para todos; congelaba los miembros y arrugaba el alma. Desde el interior de los destruidos edificios se veía el viaducto y al fondo la ciudad.  Su conquista había dejado a Teruel convertida en escombros. En sus bellas torres mudéjares, el efecto de las granadas y los obuses semejaban mordiscos de un ser monstruoso.

Párrafos de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

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El frío, el peor enemigo. Foto del blog: El club de los poetas muertos.

Magnífico reportaje sobre la batalla:  http://poetasmuertosjinetes.blogspot.com.es/2013/02/batalla-de-teruel-la-caballeria.html

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Ernest Hemingway en Teruel. Foto de Alfonso Casas.

 

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Carros T-26 en Teruel. El César delirante: La batalla de Teruel.

Artículo muy interesante sobre la batalla:

http://www.librosywargames.com/index.php?page=la-batalla-de-teruel-1937-1938

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Teruel, el Acueducto. Foto: Robert Capa

Unas casas derruidas, que protegían estratégicamente el viaducto que daba acceso a Teruel desde el barrio del ensanche, eran el cuartel general de la compañía de Hugo y el resguardo para que los cañones y la aviación fascista no les hicieran añicos. Pietro entró en el puesto de mando, lucía los galones de sargento por su valor y liderazgo durante el asalto a la ciudad. El lugar era una sala, otrora el espacioso comedor de una de las casas bombardeadas, que todavía seguía en un estado aceptable. Una mesa de despacho con cierta documentación, la de comedor con planos extendidos de la ciudad y alrededores, y algunas sillas, eran todo el mobiliario. 

  • ¿No querías combatir, Pietro?– dijo Hugo.
  • A eso he venido. ¿Qué hubierais hecho sin mí?
  • Nada Pietro, al menos nos puedes traducir lo que dicen por radio los italianos.
  • Tienes una visita. Es un fotógrafo americano, un tal Capa.
  • ¿Capa? – De inmediato recordó a Gerda.
  • Dile que pase, es un viejo amigo.

  Endre entró en la estancia, con sus cámaras al cuello, su sonrisa franca y un chaquetón tres cuartos de oficial republicano, sin ningún tipo de emblema, a buen seguro comprado en el mercado negro. Se saludaron efusivamente pese a ser la primera vez que se veían.  Hablaron largo rato de Madrid, del frío y de Gerda.

Párrafo de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

 

 

Cine Anarquista español. Dos interesante reportajes sobre la caída de Teruel. Uno en la misma ciudad y el otro desde Catalunya con presencia del presidente Companys.

 

 

Próximas presentaciones de Pingüinos en París

El jueves día 15 presento el libro de la Asociación de Vecinos de Torrero, con la actuación del Coro Libertario de la República Independiente de Torrero, será a las 20h. La presentación esta dentro del marco de las OTRAS HISTORIAS que durará toda la semana.

El sábado 17  será en el barrio de La Cartuja, organizado por la Asociación de Vecinos Jeroima Zaporta y contaremos con la actuación del Trío Sonors y de Jesús Escartín de Adebán.

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LA NUEVE EN EL CINE

A pesar del olvido de tantos años y las reivindicaciones de estos últimos, existen multitud de pruebas de la llegada de La Nueve al París ocupado la tarde del 24 de agosto de 1944.

En la página de esta web LA NUEVE en el cine podéis encontrar unos cuantos reportajes cinematográficos en el que aparecen los vehículos de La Nueve. Como algunos de los vídeos son largos, he puesto el minuto y segundo en el que aparecen. Disfrutad.

 

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Lili Marleen, una canción de Pingüinos en París

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Muchas de las canciones que aparecen en mi novela las podéis escuchar pinchando en:  https://pinguinosenparis.com/canciones/

Sin embargo, hoy quiero destacar una de ellas: Lili Marleen. Una canción que fue bien recibida en las trincheras de unos y de otros. Ojalá, algún día, la música sustituya a la guerra. Aquí la podéis escuchar en todas las versiones y tiempos.

Mientras tanto, como una promesa de que los pueblos podrán entenderse mejor con la música que con la guerra, una canción escrita durante la Gran Guerra y  basada en el poema “La canción de un joven soldado de guardia” del alemán Hans Leib,  armonizada por Norbet Schultze, se estaba popularizando en el frente africano entre las tropas del Afrika Corps. A través de las ondas de radio Belgrado, diariamente a las 21.57, recorría trincheras y frentes, salvando la barrera de los idiomas, las patrias y las necedades, contando simplemente la historia de amor de un hombre y una mujer. Lili Marleen, sería el canto de paz de millones de combatientes de una u otra bandera. La radio había hecho un nuevo milagro.

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

 

La historia de la canción gracias a un  magnífico montaje de Vintage Music.

 

La versión más famosa la de Marlene; sin embargo, ella la cantó después de la guerra. A continuación podéis escuchar la canción en las voces y versiones que llegaron a los campos de batalla.

 

Versión alemana 1939 Lale Andersen

 

Versión inglesa de Vera Lynn 1944

 

Versión italiana de Carlo Buti de 1943

 

Versión francesa de  Suzy Solidor 1941. Escuchad la voz de Suzy, cantante, escritora y modelo de famosos pintores.

 

En ruso por Natalia Shmidt

 

Versión húngara

Con subtítulos en español

Otras versiones poco conocidas  o distintas.

 

Versión: Nina Hagen & Nana Mouskouri

 

La versión más salvaje: la de Interterror

 

La de Hanna Schygulla

 

De la película de Fassbinder, espectacular escena de Hanna Schygulla.  Un resumen del espíritu de la canción. La guerra paraba unos minutos para escuchar Lili Marleen.

Orquestada por el trompetista inglés Eddie Calvert

 

Cantada por coro: Coro Von St. Helena y Orquesta Arno Flor.

 

Cantada por un buen coro que no he podido averiguar su nombre.

 

Orquestada.  James Last – Lili Marleen
del albúm:  (Jahrhundert Melodien (Melodies Of The Century)) 1982

 

Por Amanda Lear

 

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