Una reseña sobre Pingüinos en París

Pero Qué Locura de Libros.

Pero qué locura de libros, la web lectora y crítica de libros ha hecho una reseña de la novela. Os la incluyo.

RESEÑA U OPINIÓN DE ‘PINGÜINOS EN PARIS’.
<<La mejor novela que he leído en mucho tiempo>>.

 

Pingüinos en París es la historia de un pueblo, de unos españoles que una vez derrotados siguen luchando contra el abuso del poder, las injusticias y la barbarie de la guerra, venga de donde venga.
La novela tiene una estructura maravillosa, junto a los personajes centrales que protagonizan un capítulo, siempre vienen después otros capítulos con personajes secundarios que tienen que ver con la trama principal y que están llenos de matices, que nos cuentan muchas cosas increíbles de sí mismos y del todo de la historia, que contribuyen a que una novela tan larga, resulte entretenida, de ágil lectura y muy, muy íntima.
Crees que la cantidad de personajes con los que empieza la novela te va a abrumar, pero a lo largo de sus 650 páginas, te das cuenta de que sin ellos el amplio recorrido por la historia de España y de Europa desde 1912 hasta 1945 sería imposible.
Tiene la particularidad de que son unos personajes llenos de alma, de vida y de muerte, de pasiones y de ideales, con los que me he identificado, e incluso he identificado a mis ancestros en muchas ocasiones.
He luchado, he llorado, he tenido miedo y he festejado junto a la Nueve por todo el periplo de cosas que les suceden en una década convulsa de nuestra historia.
Me ha maravillado la minuciosidad con la que el autor se ha documentado. El armamento, los movimientos de las tropas, la geografía de los lugares, las anécdotas de los mandos, el devenir de la sociedad de esa época….
Hay un personaje en particular que me ha llamado mucho la atención y al que he seguido a lo largo de la novela a través de google. El del fotógrafo de guerra Robert Capa.
Sus fotografías en el Desembarco de Normandía (calificadas como las 11 magníficas), las de los carros de combate con los nombres españoles, las de París en plena Guerra Mundial, son impactantes y según leía la novela y veía sus fotos era como estar presenciado la propia guerra.
Sus fotografías de las mujeres rapadas en Chartres por colaboracionistas con el ejército alemán quedan tan bien plasmadas en estas páginas, que me sentía viva dentro de esos acontecimientos. Considero que todo ello constituye un “rendez vous” a los reporteros de guerra que cubrieron la contienda como Taro, Capa o Hemingway y a los que lo siguen haciendo hoy en día.
Quizás por el paralelismo de mucho de lo que les ocurre a los protagonistas con las vivencias de mis propios abuelos en esos tiempos, me haya gustado y la haya disfrutado de una manera muy especial. Es un gran homenaje a todos aquéllos que lucharon por la libertad, llenos de convicción y de ideales, que dejaron sus vidas aparcadas por los demás y que sufrieron la ignominia de los vencedores. De aquellos que algún día fueron refugiados en un país por el que lucharon luego sin apenas reconocimientos. Dios mío, se parece tanto la historia a lo que estamos viviendo ahora….
En fin, gracias a Jordi Siracusa, maestro en esto de contar buenas historias por este novelón.
Mis frases:
“Poco tiempo después sabría que los fascistas leían muy poco, los curas al sesgo y los nobles solo lo que les convenía.” (pag.144)
“Su concepción de la monarquía autoritaria y su mentalidad rural y clerical, arremetían contra todo lo que no fueses Dios, patria y rey. A pesar de ser conscientes de que Dios no se mete en la contienda de los hombres, la patria es un concepto muy confuso y los candidatos a la corona de España andaban fuera de ella; uno en Viena en avanzado estado senil y el otro en Roma, haciendo de sátiro desdentado, alcohólico y adicto a la nicotina.” (pag.160)
“Miles de refugiados, abatidos y ateridos de frío, llegaban a la línea fronteriza bajo el pertinaz acoso de la aviación franquista. Era un convoy de desgraciados: de poetas desolados, de madres con lactantes, de ancianos arrugados; de soldados con vendajes teñidos de sangre, mugrientos y derrotados; de niños de rostro ennegrecido y asustado, que parecían salidos de zahúrdas y buhardillas, donde está prohibido jugar, Hugo y Pietro se encontraban entre aquellos infelices. Francia, la cuna de la Revolución, no los acogía, los internaba.” (pag.317)
“Una nación que no cree en sus intelectuales, en la cultura de sus pueblos y que incluso la ridiculiza, está llamada a fracasar” (pag.394)
“La ambigüedad que había mantenido el Obispo de Roma durante todo el conflicto ponía a la Iglesia Católica en un aprieto histórico. La persecución y deportación de los judíos italianos, las extrañas amistades con los representantes nazis y fascistas y sobre todo los grandes silencios de Pio XII con respecto a los excesos de Mussolini y sus compinches, convertían a la Iglesia si no en culpable, sí en cómplice. Demasiado temor en el Papa, demasiada condescendencia y demasiados horrores callados y consentidos.” (pag.466)
“París volvía a ser rescatado por gentes de toda clase y condición: El Pueblo. Aquella noche muchos encontrarían el amor. Porque sigue siendo en libertad cuando podemos ser mejores. FIN” (Pag.640)
De nuestra colaboradora Concha Yunta (Mil gracias Concha).

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