Antonio Machado en Pingüinos en París.

antonio-machado-4

El día 22 de febrero de 1939 fallecía  en Colliure (Francia) Antonio Machado. En mi novela, dos de los protagonistas, Nicoletta y Robert Capa lo saludan en el Hotel Majestic de Barcelona. El poeta y algunos de sus familiares están en la ciudad condal huyendo del avance de los franquistas. Vivirán algunos días en el establecimiento hotelero de Paseo de Gracia para trasladarse a el 25 de abril del 38  a Torre Castanyer en el barrio barcelonés de Sant Gervasi.

 Hotel Majestic, sala de fumadores, donde Machado conversa con Nicoletta y Robert Capa y Torre Castanyer, a la derecha de la foto tras los pinares.

La última residencia de Machado en España, la casa Castanyer. Foto de Barcelofilia

 

En Barcelona colaborará, como ya venía haciendo desde 1937, con el periódico La Vanguardia en el que escribirá su último artículo en enero de 1939. El día 22 de enero, ante la inminente entrada de las tropas golpistas, decide partir para exilio… es decir, para la muerte. Agotado y con la salud muy mermada llegará a Pot Bou y se refugiara en Colliure el 28 de enero. Apenas le queda un mes de vida para recordar a Leonor Izquierdo, aquella niña que le robó el corazón en Soria, su efímero pero gran amor. «Adiós, madre» fueron sus dos últimas palabras; en su viejo gabán encontraron un pedazo de papel en el que  había garabateado su último verso:  «Estos días azules y este sol de la infancia».

 

Esculturas de Antonio Machad en Baeza y Leonor Izquierdo en Soria

 

lv_19090218_lv_fotos_d_54401404227-992x558lavanguardia-web

Tiempos felices. Foto de La Vanguardia

Antonio Machado. Poeta y maestro por excelencia, fue el más joven de la Generación del 98. Republicano y creyente, de su Dios y del género humano. Según Gerardo Diego, “hablaba en verso y vivía en poesía”. No pudo resistir la derrota republicana.

antonio-machado-8

Entierro en Colliure.Foto de La Vanguardia de Barcelona

Poema de Antonio Machado

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

549531_3954452813958_1320482662_n

 

 

Una reseña sobre Pingüinos en París

Pero Qué Locura de Libros.

Pero qué locura de libros, la web lectora y crítica de libros ha hecho una reseña de la novela. Os la incluyo.

RESEÑA U OPINIÓN DE ‘PINGÜINOS EN PARIS’.
<<La mejor novela que he leído en mucho tiempo>>.

 

Pingüinos en París es la historia de un pueblo, de unos españoles que una vez derrotados siguen luchando contra el abuso del poder, las injusticias y la barbarie de la guerra, venga de donde venga.
La novela tiene una estructura maravillosa, junto a los personajes centrales que protagonizan un capítulo, siempre vienen después otros capítulos con personajes secundarios que tienen que ver con la trama principal y que están llenos de matices, que nos cuentan muchas cosas increíbles de sí mismos y del todo de la historia, que contribuyen a que una novela tan larga, resulte entretenida, de ágil lectura y muy, muy íntima.
Crees que la cantidad de personajes con los que empieza la novela te va a abrumar, pero a lo largo de sus 650 páginas, te das cuenta de que sin ellos el amplio recorrido por la historia de España y de Europa desde 1912 hasta 1945 sería imposible.
Tiene la particularidad de que son unos personajes llenos de alma, de vida y de muerte, de pasiones y de ideales, con los que me he identificado, e incluso he identificado a mis ancestros en muchas ocasiones.
He luchado, he llorado, he tenido miedo y he festejado junto a la Nueve por todo el periplo de cosas que les suceden en una década convulsa de nuestra historia.
Me ha maravillado la minuciosidad con la que el autor se ha documentado. El armamento, los movimientos de las tropas, la geografía de los lugares, las anécdotas de los mandos, el devenir de la sociedad de esa época….
Hay un personaje en particular que me ha llamado mucho la atención y al que he seguido a lo largo de la novela a través de google. El del fotógrafo de guerra Robert Capa.
Sus fotografías en el Desembarco de Normandía (calificadas como las 11 magníficas), las de los carros de combate con los nombres españoles, las de París en plena Guerra Mundial, son impactantes y según leía la novela y veía sus fotos era como estar presenciado la propia guerra.
Sus fotografías de las mujeres rapadas en Chartres por colaboracionistas con el ejército alemán quedan tan bien plasmadas en estas páginas, que me sentía viva dentro de esos acontecimientos. Considero que todo ello constituye un “rendez vous” a los reporteros de guerra que cubrieron la contienda como Taro, Capa o Hemingway y a los que lo siguen haciendo hoy en día.
Quizás por el paralelismo de mucho de lo que les ocurre a los protagonistas con las vivencias de mis propios abuelos en esos tiempos, me haya gustado y la haya disfrutado de una manera muy especial. Es un gran homenaje a todos aquéllos que lucharon por la libertad, llenos de convicción y de ideales, que dejaron sus vidas aparcadas por los demás y que sufrieron la ignominia de los vencedores. De aquellos que algún día fueron refugiados en un país por el que lucharon luego sin apenas reconocimientos. Dios mío, se parece tanto la historia a lo que estamos viviendo ahora….
En fin, gracias a Jordi Siracusa, maestro en esto de contar buenas historias por este novelón.
Mis frases:
“Poco tiempo después sabría que los fascistas leían muy poco, los curas al sesgo y los nobles solo lo que les convenía.” (pag.144)
“Su concepción de la monarquía autoritaria y su mentalidad rural y clerical, arremetían contra todo lo que no fueses Dios, patria y rey. A pesar de ser conscientes de que Dios no se mete en la contienda de los hombres, la patria es un concepto muy confuso y los candidatos a la corona de España andaban fuera de ella; uno en Viena en avanzado estado senil y el otro en Roma, haciendo de sátiro desdentado, alcohólico y adicto a la nicotina.” (pag.160)
“Miles de refugiados, abatidos y ateridos de frío, llegaban a la línea fronteriza bajo el pertinaz acoso de la aviación franquista. Era un convoy de desgraciados: de poetas desolados, de madres con lactantes, de ancianos arrugados; de soldados con vendajes teñidos de sangre, mugrientos y derrotados; de niños de rostro ennegrecido y asustado, que parecían salidos de zahúrdas y buhardillas, donde está prohibido jugar, Hugo y Pietro se encontraban entre aquellos infelices. Francia, la cuna de la Revolución, no los acogía, los internaba.” (pag.317)
“Una nación que no cree en sus intelectuales, en la cultura de sus pueblos y que incluso la ridiculiza, está llamada a fracasar” (pag.394)
“La ambigüedad que había mantenido el Obispo de Roma durante todo el conflicto ponía a la Iglesia Católica en un aprieto histórico. La persecución y deportación de los judíos italianos, las extrañas amistades con los representantes nazis y fascistas y sobre todo los grandes silencios de Pio XII con respecto a los excesos de Mussolini y sus compinches, convertían a la Iglesia si no en culpable, sí en cómplice. Demasiado temor en el Papa, demasiada condescendencia y demasiados horrores callados y consentidos.” (pag.466)
“París volvía a ser rescatado por gentes de toda clase y condición: El Pueblo. Aquella noche muchos encontrarían el amor. Porque sigue siendo en libertad cuando podemos ser mejores. FIN” (Pag.640)
De nuestra colaboradora Concha Yunta (Mil gracias Concha).

El bombardeo de Montecassino

Tal día como hoy, un 15 de febrero de 1944, aviones B-17 norteamericanos lanzaron 2500 toneladas de bombas sobre el monasterio benedictino de Montecassino. Dentro del edificio sólo había mujeres, niños y monjes. Por fortuna los fondos documentales y las obras de arte de la abadía habían sido trasladadas a Roma, pero eso tampoco lo sabían los aliados. Aunque en mi novela Pingüinos en París este es sólo un hecho puntual, sí tiene mención y mucha trascendencia porque la conquista de Montecassino abría el camino de Roma.

b17overabbey

http://www.eurasia1945.com/batallas/contienda/batalla-de-montecassino/

3160704_orig

Fotos del libro de Mathew Parker: Montecassino (Muchas gracias)

 

El intento de someter con el masivo bombardeo a los defensores alemanes de la de la 15ª División Panzergrenadier acantonados en el pueblo y en las inmediaciones del río Rápido tuvo el efecto contrario puesto que los supervivientes alemanes reforzados por la 1ª División de paracaidistas, se hicieron fuertes en las ruinas del monasterio frenando durante semanas los asaltos aliados. La batalla, que había tenido comienzo el   20 de enero cuando el general Clark ordenó que la 36ª División de Infantería norteamericana y a la Guardia Nacional de Texas cruzar el río Rápido y no finalizó hasta el 18 de mayo. Ese día los polacos izaron su bandera sobre los restos de la abadía.

En las distintas fases de la batalla, cuatro en total, los Aliados sufrieron  55.000 muertos, entre los que había estadounidenses, británicos, neozelandeses, polacos, franceses libres, indios, canadienses, marroquíes, argelinos, nepalís, maorís y sudafricanos. En total fueron aniquiladas cuatro divisiones (las 34ª y 35ª Divisiones Estadounidenses, la 2ª División Neozelandesa y la 4ª División India). Las tropas del Eje tuvieron 22.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, casi todos  alemanes, aunque junto a ellos combatieron algunos fascistas italianos.

bundesarchiv_bild_146-2005-0004_italien_monte_cassino

Ruinas de Montecassino, foto Bundesarchiv.Bild

bundesarchiv_bild_101i-577-1917-08_monte_cassino_fallschirmjager_mit_granatwerfer

Paracasidistas alemanes. Foto Bundesarchiv.Bild

Bei Monte Cassino, Fallschirmjäger

 

Magnífica explicación de la batalla. Eurasia 1945

Vídeo en italiano del bombardeo

Batalla de Montecassino

La abadía hoy por Claudio Mortini  Un gran vídeo de Mortini. Gracias.

La canción de La Nueve por Sergio y Cristina

Serge Utgé-Royo (hijo de refugiados españoles) con Cristine (francesa) y acompañados por Leo (israelí) y Jean-my Truong (vietnamita), cantando la canción de La Nueve en Toulouse. En el concierto fueron acompañados por el grupo aragonés ADEBAN, republicanos y amigos y quienes me han proporcionado la foto y el vídeo.

¡Por un canto republicano!

 

Serge cuenta la historia de La Nueve. Habla de todos aquellos hombre que liberaron París. Acompañado por la hermosa voz de Cristine.

Serge raconte l’histoire de La Nueve. Il parle de tous ceux hommes qui ont libéré Paris.
Accompagné par la belle voix de Cristine.


Todo comenzó a mediados del verano… Con un canto de republicano.

Luise Rainer una actriz en Pingüinos en París

                                            Luise Rainer.

Ayer se cumplieron 106 años del nacimiento de una gran actriz.

Luise Rainer es otro de los personajes de mi novela Pingüinos en París (Bajo dos tricolores). Nació un 12 de enero de 1910 en Düsseldorf, Alemania. Era de ascendencia judía y fue educada en Viena. Empezó en el  Dumont Theatre de Düsseldorf en 1928, trabajó en la compañía de Max Reinhardt y debutó en el cine alemán antes de firmar por la estadounidense  MGM en 1935.

Ya en los Estados Unidos, participó en Escapade con el actor William Powell y, seguidamente, en otras dos películas: El gran Ziegfeld y La buena tierra  ganando los Oscar a la mejor actriz por ambas películas de los años 1936 y 1937.

escapade-con-william-powell

ESCAPADE, su primera película en Hollywood con Wiliam Powell. Foto: Movies from the 20’s – 60’s

Luise Rainer fue una gran defensora de la República Española, que en aquellos años luchaba para frenar el golpe de estado del general Franco. Recaudó fondos entre las gentes de Hollywood para rehabilitar un castillo en el sur de Francia para acoger a niños republicanos que escapaban de la guerra, también para la financiación del famoso documental sobre la contienda: Spanish Earth (Tierra de España), con Ernest Hemingway  como narrador y bajo la realización de Joris Ivens, y en la adquisición de vehículos para la Cruz Roja Republicana.

En mi novela Luise parece ya en el primer capítulo, dándose la circunstancia de que este se desarrolla en agosto de 2014, en el aniversario de la liberación de París por La Nueve y, mientras terminaba el texto, la actriz falleció en su casa de Londres el 30 de diciembre de aquel mismo año a los 104 años de edad.

luise2

París 25 de agosto de 2014

Había transcurrido tanto tiempo que no sabía si tenía recuerdos o tan solo eran los recuerdos de los viejos recuerdos. Los acordes le llegaban desde el exterior, claros y diáfanos; la banda militar interpretaba el himno de Francia. Sus sones, semejantes a los más antiguos cantos por la libertad, ascendían hasta el balcón de la habitación de Nicoletta Cervi. En uno de los sillones reposaba una revista francesa; en su portada, junto con la penúltima noticia sobre los apaños del ex presidente Sarkozy, aparecía una foto de la reciente visita de los reyes de España. No pudo por menos que sonreír, la cara de los jóvenes monarcas no se mostraría tan halagüeña si pudiesen presenciar lo que en aquel momento sucedía en la plaza. Pese al estallido canoro y triunfal de la Marsellesa, abrió de par en par la cristalera. Una fina lluvia caía sobre la plaza, las gentes se arremolinaban frente al escenario y en los alrededores bajo un bosque de paraguas multicolores. Los focos pintaron en la noche sobre el edificio del ayuntamiento parisino los colores azul, blanco y rojo. Nicoletta cogió su móvil y marcó un número de Londres. La voz del otro lado del auricular, desde el 54 de Eaton Square, respondió con la alegría de una niña.

–        ¿Nicoletta?

–        Sí, Luise, soy yo. Ya comienza.

–        Puedo oírlo, qué emoción, querida amiga. Por favor, cuéntamelo todo. Dime cómo está nuestro París. ¿Qué sucede en plaza?

Nicoletta limpió el vaho del vidrio sobre el que resbalaban pequeñas perlas de agua formando sinuosos cauces y se perdían en los listones de los cristales superiores de la ventana de cuarterones para aparecer en los inferiores ya con un recorrido distinto. Algunas de las ramblas de gotas se encontraban en un punto para descender juntas hasta el final; le pareció una alegoría de la vida misma. Pegó entonces la nariz en el cristal para tener mejor visibilidad.

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores).

1938_luise_rainer-613x478

Luise recibiendo su primer Oscar por  El gran Ziegfeld (1936)

El granthe-great-ziegfeld

El Gran Ziegfeld. Foto:  Movies from the 20’s – 60’s

Los Ángeles, California, 1937. Luise Rainer

La ceremonia de los Premios de la Academia estaba a punto de dar comienzo. Las estatuillas para los premiados aguardaban como un ejército de espadachines desnudos; Oscar, el apodo de aquel calvito brillante y deseado corría de boca en boca embromando a la organización. Corrían un par de versiones sobre la procedencia del nombre con el que habían bautizado cariñosamente al trofeo. Fuese idea de unos o de otros, todos coincidían con que el modelo dorado de la estatua era un tipo feo. Pese a ello, era el más codiciado. El prestigio que suponía llevárselo a casa se consideraba un impulso notable para la carrera de cualquier actriz o de cualquier actor.

Aquel año habían sido nominadas para mejor actriz una pléyade de estrellas hollywoodienses que eclipsaban a las celestiales, entre ellas Carole Lombard por su interpretación en la película Al servicio de las damas. Algunos medios de comunicación pronosticaban su triunfo; iba a conseguir su primer trofeo de la Academia. En el salón del Biltmore Hotel de Los Ángeles todos los invitados estaban pendientes de la actriz. Su papel en el film merecía muchos menos elogios que su imagen encantadora y radiante que había conseguido cautivar al mismísimo Clark Gable, desde que habían coincidido en el rodaje de Casada por azar.   

En su casa, Luise Rainer, observaba a lo lejos las luces del Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del río Porciúncula, como la bautizaron sus fundadores españoles, y a la que ahora todo el mundo conocía como Los Ángeles. Imaginaba la Grand Avenue repleta de un público enfervorizado y a los invitados al acto impacientes por conocer a los ganadores. Su jefe Louis B. Mayer había insistido hasta la saciedad para que asistiera a la entrega de premios, no en balde ella también estaba nominada a la mejor actriz por El Gran Ziegfeld. Sin embargo, convencida de que el premio recaería en Carole, prefería disfrutar de una velada tranquila con su esposo Clifford. Sus certidumbres tenían una base sólida, pese a estar muy satisfecha con su papel. Era, tan solo, su segunda película, el primer musical, y la Lombard una rutilante estrella con docena y media de exitosas películas en su haber y convertida en protagonista de La reina de Nueva York.  Sabía que Hollywood era un mundo difícil y ella apenas hacía dos años que había aterrizado en los Estados Unidos. Por otra parte, era conocida por su apoyo a la causa republicana española y el mundo del cine desconfiaba de su ascendencia alemana. Un coctel demasiado explosivo para ser saboreado sin atragantarse por el público americano, complaciente con divorcios, infidelidades y escándalos, pero poco indulgente con los temas políticos y las ideas progresistas.      

 En una de las mesas del Biltmore Hotel, Louis B. Mayer todavía confiaba en que la Metro se llevaría alguna de las estatuillas. Hubiera querido que Luise estuviese allí, no consideraría ninguna vergüenza que su pupila fuese derrotada por la Lombard, además confiaba en que El Gran Ziegfeld obtuviera el premio a la mejor película. Comentaba nerviosamente con su esposa Margaret Shenberg y con el jefe de publicidad de la MGM, Howard Strickling, los pormenores de la velada. Desde el improvisado escenario, el maestro de ceremonias George Jessel iba anunciando los premios. Al llegar al de mejor actriz pidió a Bette Davis, vencedora el año anterior, que hiciera la entrega de la estatuilla a la nueva ganadora. El nombre de Luise Rainer sonó fuerte y potente en toda la sala. Mayer pegó un brinco y ordenó a Howard que saliera pitando para traerse a Luise a la ceremonia, mientras rogaba a Jessel que continuara con el resto de los premiados hasta que llegara su actriz.

Luise Rainer apareció en el Biltmore Hotel apenas una hora después con un bonito vestido blanco, para entonces El Gran Ziegfeld ya había recibido la estatuilla a la mejor película y a la mejor coreografía. Se dirigió al escenario con paso firme y decidido. George Jessel cogió la estatuilla y sin llamar a Bette Davis de nuevo, se la entregó a la vencedora. Luise en su breve parlamento dio las gracias a sus compañeros de reparto y habló a los asistentes de un país que desde hacía varios meses luchaba por sus libertades. Todos se dieron cuenta de que la nueva estrella de Hollywood, además de ser una buena intérprete, se interesaba por más cosas que no fueran el celuloide y el glamur.

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

luise-autografo

Autógrafo de la actriz

1937_luise_rainer-460x613

Su segundo Oscar  consecutivo por  La buena tierra  (1937)

the-good-heart

La Buena tierra. Foto: Movies from the 20’s – 60’s

capa_robert_2299_1992

Foto de Luise Rainer en París por Robert Capa

La actriz estaba de gira por Londres con la obra Behold the Bridge en el Shaftesbury Theatre y había querido viajar a París, “mientras pueda hacerlo”, había dicho. Robert le hizo unas magníficas fotos frente al edificio de l’Opéra Garnier. Luego comieron los cuatro en un restaurante cercano. Durante la sobremesa, Luise se interesó por los últimos momentos de la República y el éxodo de los vencidos. Cuando le hablaron de los campos de internamiento y de la maternidad de Elna, prometió recaudar fondos entre sus amigos de Hollywood para los niños españoles. “Tal vez tarde mucho tiempo en regresar a París”, comentó y al despedirse les dijo: “Ojalá viva suficientes años para ver reinstaurada la República en España”. Ellos sonrieron encandilados.

Al regresar al 37 de rue Froidevaux, Capa se mostraba intranquilo por las palabras de Luise.

–      Creo que tenéis razón y que la amenaza de guerra es muy real. Yo soy un judío escapado del “paraíso” nazi. Deberíamos largarnos a los Estados Unidos, mi madre vive allí con mis tías desde que se separó de mi padre. Podríamos pedir a la embajada norteamericana el visado correspondiente, tú eres italiano Pietro y tú, Hugo, puedes demostrar que tus padres viven en La Habana y que vas a visitarles vía Nueva York…

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

la-ambulancia-luise-rainer

Uno de los vehículos de la Cruz Roja para la República Española financiados por las actrices  actores y escritores de Hollywood. En la parte trasera, solo, en el centro, podemos ver el nombre de Luise Rainer.

1945-wedding

Fue esposa del escritor Clifford Odets y más tarde el publicista Robert Knittel. En la foto con este último.

El final de año se acercaba y Hugo quiso llevar a Nicoletta al teatro. Al placer de ver la obra de Luigi Pirandello, Seis personajes en busca de autor, se añadía la de tener la oportunidad de volver a saludar a la primera actriz de la obra. Luise Rainer encabezaba el cartel en el Shaftesbury Theatre y al final de la representación saludó con efusividad a la pareja. Decidieron ir a cenar al hotel Waldorf donde se hospedaba Luise y celebrar el encuentro. Iniciaron la conversación rememorando aquella sesión fotográfica con Capa, recordando el París alegre y bullicioso que ahora sufría la ocupación nazi.  Luise matizaba el adjetivo nazi con mucho énfasis, tratando diferenciar a los alemanes de aquellos fanáticos de ideas totalitarias.

–        Una nación que no cree en sus intelectuales, en la cultura de sus pueblos y que incluso la ridiculiza, está llamada a fracasar y es ahí donde quiere llevarnos Hitler.

La conversación fue fluida y amena, Nicoletta no podía ocultar su admiración por Luise, si su actuación en el escenario le había parecido maravillosa, su naturaleza era arrolladora. Tampoco a Luise le paso desapercibida la conversación y la personalidad de Nicoletta.

–        Así que eres siciliana, ¿no es cierto? Como Pirandello.

–       Efectivamente, él era de una pequeña población cercana a Agrigento, apenas a 120 kilómetros de San Giovanni. Gracias a su Nobel, muchos sicilianos supieron lo que eran los premios del inventor sueco, incluso algunos empezaron a leer.

Luise estalló en una franca carcajada.

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

la-ambulancia-luise-rainer-3

Se sintieron cómodos, era el regalo de aquella noche londinense en vísperas de finiquitar un año en el que medio mundo había combatido contra el otro medio, cuando las diferencias entre los seres humanos son tan pocas que ni siquiera las ideologías ni las religiones son capaces de definirlas si no es con las armas, el odio, el dinero o la represión. Dos horas bastaron para que naciera entre las dos mujeres un sentimiento de amistad y confidencia, tanto que Luise se sintió reconfortada por contarle a Nicoletta su reciente separación del dramaturgo Clifford Odets.

–     Fue un error, no le quería, pero me sentía tan sola y desplazada en Hollywood… Allí, por lo general, el amor forma parte de los contratos artísticos y la pasión dura lo que el rodaje de una película.

–      Lo siento mucho – dijo Nicoletta, tratando de consolarla.

–      No te preocupes querida, la verdad no es mala solo es inexorable y pronto me consolaré; el mes que viene regresó a América para actuar en un musical: A Kiss for Cinderella, que se estrenaráen el “Music Box Theatre de Nueva York”, ojalá pudierais asistir.

–     Me temo que hasta que no acabe esta guerra no nos será posible – respondió Hugo con una sonrisa.

Mientras duró la estancia de Luise en Londres, Nicoletta compartió varias tardes con su nueva amiga. Entre otras cosas, le habló sin parar de Fiorella, que Luise conocía por aquellas referencias de París que la habían convertido en el ángel recaudador de la maternidad de Elna. Aquellas reseñas de la bella enfermera siciliana tendrían unas consecuencias insospechadas.

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

tim-durant-luise-rainer-charlie-chaplin-and-son-charlie-jr

Con Charles Champlin

luise-rainer11

Con Albert Einsten 

con-fellini

Con Fellini y los actores de La Dolce Vita

luise-rainer-clark-gable-jean-harlow-norma-shearer-classic-movies-29852725-475-372-1

Con otros autores y actrices de Hollywood. Luise-Rainer-Clark-Gable-Jean-Harlow-Norma-Shearer Foto:classic-movies-29852725-475-372

autografo

Autógrafo de la actriz. Foto: Movies from the 20’s – 60’s

87233_800x600_crop_54a2a1f163d86

La impaciente voz de Luise Rainer sacó a Nicoletta de sus pensamientos, sin darse cuenta se estaba acariciando el vientre como setenta años antes en Roma.

  • Nicoletta, Nicoletta, ¿estás ahí?
  • Sí, Luise sigo aquí – respondió regresando del lejano pretérito.
  • ¿Y qué ocurre? – moduló la intranquila voz de la amiga.
  • Sigue lloviendo, pero parece que a nadie le molesta. Ahora toma la palabra el presidente Hollande: “Hace 70 años aquí se anunciaba que Francia había vuelto a su casa. La liberación de Parísfue una esperanza para el mundo entero…” Se escuchó a través de los altavoces resonar en toda la plaza.
  • ¿Qué más dice, Nicoletta? – exclamó Luise en tono impaciente.
  • Ahora recuerda a los españoles de La Nueve. La gente vitorea las palabras de su presidente. Tal vez estén presentes Rafael Gómez o Luis Royo, los últimos supervivientes de La Nueve. Las campanas siguen redoblando.
  • Ya las oigo Nicoletta. Ahora falta que se cumpla nuestro deseo.
  • Sí Luise, sí. ¡La República! – dijo echando una mirada de reojo a la revista que se deslizaba desde el butacón al suelo, cayendo por el lado de la contraportada –. Ya sabes que no podemos morir sin verla de nuevo – bromeó.
  • No, Nicoletta, nuestro deber es tratar de ser testigos. Ya no están ni Fiorella, ni Elisabeth, ni Hugo, ni Pietro, ni Robert, ni Martín, ni tantos que lucharon por ella. Pero quedan sus hijos y sus nietos; tus hijos.
  • Sí Luise, el espejo del futuro tiene una franja morada; ya sabes, París, Berlín, Barcelona… Madrid. La Nueve no morirá.

Fragmento de Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)

t2f84z2myiwj482t

luise-rainer-web

Foto: Luisa Rainer web.

Su página de Twitter:  https://twitter.com/LuiseRainer

luise-rainer-catalog