Treinta años del fallecimiento de Joan Pujol

El pasado día diez de octubre se cumplieron treinta años del fallecimiento de Joan Pujol, personaje de “Pingüinos en París” y uno de los grandes espías del siglo XX.

 

Para leer su historia

 

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Foto familiar de antes de la Guerra Civil Española.

 

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En el centro, con dos amigos antes de la Guerra Civil. Foto del Diario Vasco

Joan Pujol García, con uniforme del 7° regimiento de artillería liviana español, durante su servicio militar en 1931, antes del estallido de la guerra civil.

Durante su servicio militar en 1931.

 

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Pujol y su primera esposa Araceli, ambos personajes de la novela.

 

 

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Con su esposa Araceli.

 

 

 

Identificación de Araceli González, hecha pública este miércoles por el Archivo Nacional Británico.

 

Las fichas consulares  tapaderas de Araceli y Joan Pujol.

 

Joan Pujol “Garbo”, cuando trabajaba para el MI5 con el nombre en clave “Garbo”

Como “Garbo” el nombre clave que le dio el MI5

 

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Con Araceli en Venezuela donde emigraron de incógnito terminada la Guerra Mundial en 1945.

 

 

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Su pasaporte en el exilio venezolano.

 

 

 

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Condecorado por los ingleses a su vuelta a Europa. Palacio de Buckingham 1984

 

 

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A su regreso a Europa después del largo exilio. Embajada alemana. Año 1984

 

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Joan Pujol García en 1984, durante su entrevista en TV3

 

Joan Pujol García, alias "Garbo". Doble agente español al servicio de los británicos en la segunda guerra mundial. Caracas, 23-06-1986 (PEDRO GARRIDO / ARCHIVO EL NACIONAL)

ARCHIVO EL NACIONAL. Caracas 1986

 

UNO DE LOS PERSONAJES DE PINGÜINOS EN PARÍS

JOAN PUJOL, EL MEJOR ESPÍA DEL SIGLO XX

 

NACIÓ EN 1914, EN LA CALLE MUNTANER DE BARCELONA Y NUNCA PERDIÓ SU ACENTO CATALÁN. SU ESTATURA ERA LA NORMAL PARA AQUELLOS AÑOS, APENAS UN METRO SESENTA, MIOPE, CALVO, TÍMIDO Y DE ASPECTO CORDIAL; SIN EMBARGO, ESCONDÍA EL MEJOR ESPÍA DE AQUELLOS TURBULENTOS AÑOS DE LA II GUERRA MUNDIAL. EN 1944 FUE CONDECORADO POR LOS DOS BANDOS, LA CRUZ DE HIERRO ALEMANA Y LA ORDEN DEL IMPERIO BRITÁNICO.

 

Tal día como el pasado lunes moría en Caracas (Venezuela), era el 10 de octubre de 1988 y fue enterrado en Choroní una localidad costera venezolana que Pujol consideraba el mejor lugar del mundo.  Medio siglo antes, había sido reclutado por el Ejército Popular de la República Española y llevado al Ebro dónde se pasó a las tropas franquistas. Su educación burguesa y el recuerdo de lo que había vivido en Barcelona le hicieron tomar, pese a su incuestionable ideología liberal, esta decisión y de la que siempre se arrepintió.

Cuando Europa estalló con la más terrible de las contiendas, Pujol decidió hacer  la “guerra” al lado de los Aliados y para eso trabajaron, junto con su esposa Aracelí, como agentes dobles, engañando a los alemanes haciéndoles creer que tenía una extensa red de espías al servicio de los nazis. Pero, la famosa red “Arabel” nunca existió; él y su esposa residían en Lisboa haciendo creer a Hitler y a Canaris que estaban en Londres. El servicio secreto inglés lo incorporó a su servicio de espionaje con el nombre de Garbo.  En 1942 se traslada al fin a Londres y aquí empieza su leyenda.

Muchos fueron los servicios que prestó Garbo al MI5 y a los Aliados, pero el más brillante y con el que evitó cientos de miles de muertes, tanto de aliados como de alemanes, fue el famoso engaño de la Operación Overlord, el desembarco de Normandía. Pujol hizo creer al estado mayor alemán  que el desembarco al continente sería por el Pas de  Calais. Los alemanes concentraron la mayor y mejor parte de sus fuerzas allí. Seis horas antes del Dia D, Pujol comunicó al mando alemán que habría un desembarco en Normandía, pero que sólo se trataba de una operación de distracción. Las fuerzas alemanas esperaron semanas el ataque por Calais, lo que dio tiempo a los Aliados para consolidar sus posiciones. Todo esto lo cuento en mi nueva novela“Pingüinos en París (Bajo dos tricolores)”, en la que Pujol es uno de los personajes que en ella aparecen.

Sólo hubo una circunstancia que puso en peligro la jugada perfecta de Garbo. Su esposa Aracelí cansada de la comida inglesa, de vivir en Londres y llena de morriña por España, amenazó con ir a la embajada española y pedir su regreso y el de sus hijos a España. Trabajo le costó al MI5 convencerla de que, con su actitud, podía poner en peligro muchas vidas. Corría el año 1943 y Pujol era el espía favorito de la Abwehr, el servicio de inteligencia alemán y el mejor agente del MI5.

Terminada la Segunda Guerra Mundial y temiendo las represalias de los nazis supervivientes, el MI5 preparó un viaje de Pujol a Angola y allí el espía fingió su propia muerte por efectos de la malaria. De nuevo los había engañado a todos, y se largó de incognito a Venezuela donde se casó con Cermen Cilia de la que tuvo dos hijos y una hija a los que contaba, como una fábula que nunca creyeron, que él había sido un gran espía. Nadie supo de él hasta que el escritor inglés Nigel West, seudónimo de Rupert Allason,  le “resucitó”. En 1984  fue recibido por la reina Isabel II, viajó por diversos países europeos y a su querida Barcelona en la que se reencontró con los dos hijos de su primer matrimonio, que le consideraban muerto.

“Demasiados macarrones, demasiadas patatas y no suficiente pescado”, como repetía Aracelí González, pudieron echar por tierra los engaños de Garbo a Hitler, no sabemos como el MI5 convenció a la dama, tal vez haciéndole llegar algunos percebes de su Galicia natal.

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